Talavera tiene unos orígenes remotos ligados a asentamientos célticos y vettones, a una romanización desde el siglo II y un período visigótico en el que predominó la despoblación.
La Edad Media tiene como hitos las construcciones árabes y ser Talavera tras su conquista por Alfonso VI, además de encomienda templaria, escenario de las luchas dinásticas de los Trastámara, que culmina con la rivalidad entre María de Portugal y Leonor de Guzmán, que terminó decidiéndose en esta ciudad.
En tiempos modernos destacan las figuras de Fernando de Rojas, autor universal y alcalde de la ciudad, así como el considerado padre de la historiografía moderna, Padre Juan de Mariana y Fray Hernando de Talavera, confesor de la reina católica, impulsor del descubrimiento de América y virrey de Granada, entre otros muchos, ...
También su pasado se liga a la presencia de instituciones como la Santa Hermandad de las tierras de Talavera.
El pasado de Talavera está unido a las guerras napoleónicas (batalla de Talavera) y con los pronunciamientos carlistas, así como a ser escenario de cruentas acciones militares durante la guerra civil, como ciudad de paso que es.
Fruto del desarrollismo de los años posteriores, Talavera es hoy en día una ciudad (como tantas otras), que ha crecido debido a la inmigración rural y al desarrollo urbanístico.
Caen dentro de su zona de influencia comarcas como la Jara, la Vera, sur de Ávila, Sierra de San Vicente, Montes de Toledo, etc., resultando ser la localidad de mayor entidad del occidente de Castilla y siendo su adscripción manchega, simplemente nominal y administrativa.
Económicamente, Talavera ha dependido tradicionalmente de los productos del regadío tras los procesos de colonización e irrigación de la posguerra y, multisecularmente, del ganado, como cruce de cañadas que es, así como ciudad de comercio y ferias ganaderas, herencia mesteña.
Actualmente es una ciudad fundamentalmente de servicios, segunda población de Castilla la Mancha demográficamente, tras Albacete, que se beneficia de la proximidad de localidades como Madrid, Ávila, Toledo, Extremadura oriental, etc.
Predomina el comercio y el resto de servicios y como producciones artesanales y fabriles destacables pueden mencionarse el sector textil y el de la cerámica (de alfarero y mayólicas) que es por lo que es más célebre, compartiendo su fama con Puente del Arzobispo.
En el terreno de las artes, Talavera ha dado sus frutos, como en el caso de la familia de origen andaluz, Ruiz de Luna, que supuso un revulsivo para las manufacturas cerámicas locales. En el campo de la poesía destacan los naturales talaveranos Rafael Morales y Joaquín Benito de Lucas. Igualmente puede decirse en otras actividades.
Entre su patrimonio arquitectónico destacan los recintos amurallados, los tres grandes puentes sobre el Tajo (de diversas épocas),
y en el campo de la arquitectura religiosa, la ermita-Basílica del Prado, la Colegiata, San Prudencio, e iglesias y conventos del mozárabe al renacentista, que se distribuyen alrededor del casco viejo, hoy remozado y conservado. De resaltar, los museos de cerámica Ruiz de Luna y el etnográfico de reciente creación.
Respecto a su patrimonio antropológico aporta festividades de origen discutido (y glosado por Caro Baroja) como las Mondas, o las tradiciones martirológicas de sus patrones, los santos Vicente, Sabina y Cristeta.
Tiene una amplia población estudiantil en sus seis institutos públicos, además de los privados, Escuela de Idiomas, centro asociado de la UNED, Escuela de Música y Danza y Colegio Universitario (UCLM) , entre otros centros educativos.
Y también goza de un entorno rural y de enclaves naturales en todos sus alrededores, que van de los ambientes fluviales, lugar común de nidificaciones de aves acuáticas, hasta los paisajes de la sierra de Gredos, la unamuniana "columna vertebral de Castilla".